8.31.2007

Secretos de gobiernos en viejos archivos de Palacio

POR ÁNGELA PEÑA

Guardan un siglo y dieciocho años de históricos secretos de Estado. Son alrededor de dieciocho millones de documentos reveladores de un pasado reciente que sólo conocieron mandatarios, militares, ministros, diplomáticos, espías, asesinos, criminales, sicarios.

Reflejan el proceder oculto, ignorado, de un considerable número de dominicanos y extranjeros, muchos aún vivos, a los que la humanidad tiene por honorables y dignos pero este acervo los muestra con debilidades, miserias, comportamientos que los hacen viles.

Casi toda la vida política y social dominicana, desde 1924 hasta 1994, está en esas gavetas enmohecidas, tan viejas que se dificulta abrirlas. Desde decisiones tan menores como la asignación de una pensión, concesiones de exequátur, cambio de dinero dominicano por dólares, ayudas a viudas, designaciones, condecoraciones, hasta situaciones tan estremecedoras como secuestrar a un enemigo político, eliminar a un gobernante adverso al mandatario de turno, erradicar un alzamiento, entregar vivo o muerto a un jefe de guerrilla, sofocar a sangre y muerte manifestaciones de protestas, perseguir a un militante de la izquierda, reposa en esos oficios que pese al tiempo transcurrido se conservan perfectamente legibles.

Se trata de los archivos de ese periodo del Palacio Nacional, ahora patrimonio del Archivo General de la Nación, una mina prácticamente inexplorada por los investigadores y desconocida por el común de los criollos.

Cada memorando, carta, informe, constituye una sorpresa que puede ser espantosa, estremecedora, aterradora, horripilante o divertida. Un hecho tradicionalmente contado y reseñado de una forma, allí aparece con diferentes actores y trama.

Actividades revolucionarias, enemigos de los gobiernos, actos subversivos y terroristas, reuniones clandestinas, guerras, expediciones, allanamientos, persecuciones, están ahí con cantidad de detalles, nombres y apellidos que sólo conocieron Jefes de Estado y sus altos mandos militares, como Cayo Confite, Luperón, Constanza, Maimón, Estero Hondo, el ajusticiamiento de Trujillo, el derrocamiento de Juan Bosch, la masacre de Palma Sola, Manaclas, la guerra de abril de 1965, la incursión armada de Caamaño o la represión balaguerista de los doce años con su inventario de exterminio.

Basta tomar un nombre al azar y lo que se encuentra es una especie de bomba que deja boquiabierto al que la descubre. El voluminoso expediente del caso Galíndez es tan impactante como el de Fidel Castro Ruz, los de Manuel Aurelio Tavárez Justo, Porfirio Rubirosa, Rafael F. Bonnelly, los monseñores O’Reilly, Panal y Pittini, los presidentes Kennedy o Duvalier, los testigos de Jehová, Otto Vega, los Bonetti, los Bonilla, Manuel Arturo Peña Batlle o Juan Bosch.

Al leerlos queda la impresión de que la República Dominicana ha invertido más recursos en espionaje que en obras sociales o urbanísticas y que en todas las épocas los pasos de ciudadanos aparentemente corrientes han estado cuidadosamente vigilados, hasta en los gobiernos definidos como altamente democráticos.

Algunos ejemplos

El 3 de julio de 1959, bajo el título “Castro, Fidel –Dr.” Se lee: “Discurso pronunciado por este señor en el cual se dedicó a criticar a nuestras instituciones y a la persona del Generalísimo Trujillo”. “Carta de fecha 4 de junio de 1959, dirigida por este señor (Fidel Castro) a Enrique Jiménez Moya, exponiéndole su criterio de cómo debería gobernar en caso de que triunfara la invasión al país”. “Ejemplar del folleto “Fidel Castro contra la Declaración de Santiago de Chile” (26 de octubre de 1959). 24 de noviembre de 1959: “Informe del proceso que próximamente se seguirá contra Delio Gómez Ochoa, Rómulo Betancourt, este y compartes, acusados de delitos contra la seguridad del Estado”.

18 de mayo de 1959: “Informe sobre la conversación con Henri Thomasset, quien comunicó que el Presidente Duvalier pretende llegar a un acuerdo con este Sr. (Fidel Castro) en perjuicio de nuestro país, con el fin de que terminen las actividades revolucionarias contra su gobierno en Cuba”. 24 de abril de 1959: “Declaraciones a la prensa del Dr. Joaquín Balaguer sobre los insultos dirigidos por Fidel Castro al Generalísimo Trujillo en su visita a los EUA”. “Remisión de fondos para cubrir los gastos de los piquetes que se llevarán a cabo contra (Fidel Castro) en su visita a Washington”. (15 de abril de 1959). “De Virgilio Díaz Ordóñez: Informe de la visita que Fidel Castro hizo a la Universidad de Princenton, de los discursos que pronunció contra el Gobierno dominicano después de haber conversado con el Vicepresidente Nixon” (21 de abril de 1959). “Del Subsecretario Eduardo Read Barreras: “Artículo del Coronel A. C. Tisdelle, sobre la conspiración comunista y actividades subversivas de Betancourt, Figueres y este, enviado por nuestro cónsul en Jacksonville, Florida” (29 de abril de 1959).

Estos datos figuran en miles de fichas bajo el nombre de Fidel Castro. El régimen de Trujillo lo atacaba por todos los medios. Lo vigilaba sin descanso. En otras aparecen pormenores del derrocamiento de Fulgencio Batista, “la afiliación comunista de Ismael Dolante”, “la muerte del doctor Jorge Eliécer Gaitán”, preparativos de las expediciones de 1959, remisión de fondos para atentados, intervenciones telefónicas, transcripciones de programas en emisoras cubanas, cables de embajadores dominicanos en La Habana, una “entrevista con Miguel A. Sánchez (El Coreano) quien relata sus actividades como Instructor Militar del Movimiento Izquierdista 26 de Julio en México”. Otros nombres relacionados con Fidel, consignados en estos archivos son: Donald Hogan, Alberto Niño, Robert Welch, Dale Francis, Pierre Huss, José Figueres, Arthur Gardner, John F. Kennedy, Sergio Pérez y Pérez, el general Tabernillas, el coronel Piedra, Richard Klemfuss, Richard Tullis Waring, Gastón Baquero, el general Osorio, Díar de la Rocha, Ernesto Guevara, Vasili Kutnetsv y cientos más. Se extiende hasta 1994, por tanto hay reportes de comunistas dominicanos, viajes de ida y vuelta, entrenamientos, incursiones...

Uno del 29 de agosto de 1967 da cuenta de que “por el Aeropuerto Internacional de Punta Caucedo se están introduciendo discursos de Fidel Castro grabados en discos y cintas magnetofónicas”, mientras que el 10 de agosto de 1970 llegó a Palacio la noticia de que Fidel estaba “preparando una poderosa fuerza militar a cuya cabeza está el ex-coronel Francisco A. Caamaño, con el propósito de invadir la República Dominicana”. En la ficha están nombre y apellido del informante.

Para el periodo de Balaguer una de las personalidades más vigilada era Rafael F. Bonnelly, cuyos mínimos paraderos se reportan y de quien figuran en este archivo todas sus actuaciones cuando Trujillo. Del 3 de enero de 1957 es este informe: “De Gustavo Garrido: Denuncia sobre el desastre en que se encuentran las Secretarías de Justicia y la del Trabajo en razón a los desmanes de la trilogía: Dr. Carlos Cornielle hijo, Lic. Emmanuel Landolfi y Dr. Hugo Vargas Suberví, apoyados por la indiferencia del Secretario Bonnelly”.

En documentos de 1963 se informa una trama encabezada por un reconocido dirigente de izquierda para dar muerte a Wessin; de unas armas guardadas en Tenares por un prominente catorcista; de “comunistas” alojados en la casa de una distinguida dama capitaleña; de pormenores del asesinato de Víctor Estrella Liz; del suicidio de un señor supuestamente cometido con la pistola de un aclamado dirigente máximo, cuyos nombres se aportan. Están en el expediente “Tavares Justo, Manuel Aurelio – Dr.” y en el que se encuentra su historial personal y público, hasta el momento en que lo asesinaron.

Atractivo y menos horroroso es el de Porfirio Rubirosa, con su vaivén de nombramientos, cancelaciones, instrucciones, comparecencias ante el departamento de Estado, compra y venta de armas, guardacostas, fincas, separaciones de cargo, órdenes de reintegrarse a sus funciones o para que rebotara comentarios adversos a Trujillo. Uno es del 11 de mayo de 1954: “Envío que hace el señor F. A. Paulino desde Chicago de un extenso artículo publicado por la revista “Confidential” bajo el título “El caso del asesinato Rubirosa”. Los más amenos declaran: “Informa de las supuestas relaciones amorosas del Ministro Consejero (Porfirio Rubirosa) con la actriz de cine húngara Zsa Zsa Gabor” (7 de agosto de 1953). “Nuestra Embajada en Washington remite recorte del diario de Nueva York que contiene un artículo intitulado “Vida y amores de Porfirio Rubirosa” (4 de Dic. De 1953). “Noticia captada de “Radio Continente” de fecha 12 de Dic. de 1953. De Estación Monitora: Informa que este señor (Porfirio Rubirosa) ha sido separado del cargo que tenía a causa de una publicidad desfavorable”.

¿Cómo están organizados estos documentos confidenciales? ¿Están ya a disposición de los interesados? En próximas entregas se ofrece una amplia entrevista con el doctor Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación, y con Rafael Augusto Sánchez Molano, Supervisor General de los Archivos de la Presidencia y Asesor del Archivo General de la Nación, en los que se ofrecen respuestas a estas interrogantes.

Suplemento Areíto, del periódico Hoy, agosto de 2007

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